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Crustáceos



I. Introducción

Crustáceos, nombre común de los miembros de un subfilo de artrópodos fundamentalmente acuáticos, dotados de mandíbulas y dos pares de antenas, como el cangrejo, la langosta y la quisquilla. Se encuentran entre los animales de mayor éxito, ya que dominan los mares, en gran medida como los insectos dominan la tierra. Posiblemente, los animales más abundantes del mundo sean los crustáceos marinos pertenecientes a la subclase Copepoda que incluye a los copépodos, componentes importantes del zooplancton marino. Los crustáceos también han tenido éxito en el agua dulce; unos pocos, como la cochinilla, son también abundantes en medios ambientes terrestres húmedos. Aunque la mayoría son pequeños, tienen gran variedad de formas corporales y hábitos, como los pertenecientes a la clase que incluye a invertebrados de mayor tamaño, como la langosta, que llega a alcanzar los 60 cm de longitud, y el cangrejo araña, con una envergadura de 3,6 m de extremo a extremo de las patas. El subfilo contiene unas 30.000 especies conocidas.


II. Características

Como todos los artrópodos, los crustáceos tienen un esqueleto externo (exoesqueleto) y su cuerpo está formado por una serie de segmentos; cada uno de ellos suele llevar un par de apéndices que al menos primariamente son birrámeos; algunos de los apéndices del adulto siguen conservando esta característica. El número de segmentos varía desde 16 hasta más de 60. Los crustáceos más primitivos son los que presentan mayor número de segmentos mientras que los más evolucionados tienen menos segmentos. En el transcurso de la evolución, los segmentos y otras partes del cuerpo se han ido especializando. Los apéndices, que se emplean para la respiración, la natación, la locomoción y la alimentación, pueden estar muy modificados en forma de mandíbulas, órganos reproductores y otras estructuras, o pueden haberse simplificado o perdido.

En general, la cabeza está fusionada con una serie de segmentos torácicos formando una región llamada cefalotórax, que va seguida del abdomen. Parte o la totalidad del cuerpo suele estar cubierta por una coraza llamada caparazón. En la cabeza hay dos pares de órganos sensoriales (antenas) y un par de mandíbulas, detrás de las cuales hay otros dos pares de maxilas. La cabeza suele llevar un par de ojos compuestos, un ojo impar o ambas cosas.

El cefalotórax suele tener apéndices, que se emplean en la locomoción y la respiración. El caparazón sirve a menudo como cubierta protectora de las branquias, que forman parte de las extremidades. Algunas extremidades pueden formar pinzas (quelas). Los apéndices abdominales pueden usarse para la locomoción, pero con frecuencia desempeñan otras funciones, como la respiración, y tienden a tener un tamaño reducido. El telson, una parte de la cola en la que va el ano, se usa en algunas ocasiones para la natación.

La principal cavidad del cuerpo es el hemocele, ocupado por un aparato circulatorio de tipo 'abierto' a través del cual es impulsada la sangre por un corazón dorsal. El sistema digestivo es esencialmente un tubo recto, a menudo con una especie de trituradora gástrica a modo de molleja que se emplea para desmenuzar la comida, y un par de glándulas digestivas que no sólo segregan jugos digestivos, sino que también absorben alimento. Cerca de las antenas hay unas estructuras excretoras que hacen las veces de riñones. Tienen un cerebro que adopta la forma de ganglios próximos a los órganos sensoriales, y bajo el intestino se encuentran una serie de ganglios y nervios importantes.


III. Reproducción y desarrollo

La reproducción en los crustáceos es sobre todo sexual. El único tipo de reproducción asexual que se puede dar en este grupo es la partenogénesis (desarrollo a partir de huevos no fecundados), pero es muy infrecuente. En general, los sexos son separados; no obstante, algunos parásitos y la mayoría de los percebes, que tienen dificultades para procurarse machos, son hermafroditas simultáneos (es decir, macho y hembra a la vez) pero generalmente realizan una fecundación cruzada. Esto aumenta el número de parejas posibles y permite la autofecundación como último recurso. Hay crustáceos que cambian de sexo al ir envejeciendo. Muchos crustáceos exhiben conductas de cortejo complejas, y los machos pueden llegar a pelear por la hembra. Véase Fecundación.

Algunas especies sufren un desarrollo directo, es decir, del huevo sale un individuo similar al adulto; sin embargo, la mayoría de las especies sufren un desarrollo indirecto y pasan por un estado de larva antes de llegar al estado adulto. En los crustáceos marinos, las crías suelen atravesar una o más fases larvarias durante las cuales no se parecen en nada al adulto. A menudo, las larvas nadan en aguas abiertas, encontrando así un lugar donde vivir. Los crustáceos de agua dulce y terrestre carecen de fase larvaria, a excepción de aquellos que regresan al mar para reproducirse. Tras la fecundación, los huevos en desarrollo suelen quedar a cargo de la madre hasta que alcanzan la fase larvaria o postlarvaria; por lo demás, entre los crustáceos hay pocas atenciones familiares. Los copépodos presentan un par de bolsas a ambos lados del abdomen donde depositan los huevos y las langostas y gambas llevan los huevos unidos a sus apéndices. Algunos viven en parejas macho y hembra o son gregarios, pero no forman sociedades bien organizadas. Los crustáceos más pequeños viven sólo unos días, pero los más grandes pueden vivir décadas.


IV. Ecología

Los crustáceos se han adaptado a una gran variedad de hábitats y modos de vida. Son importantes en la cadena alimentaria, en parte porque muchos se alimentan de plantas y animales pequeños. Otros muchos filtran partículas de comida del agua, pero los crustáceos de mayor tamaño, como la quisquilla, el camarón y los cangrejos, son a menudo omnívoros, carroñeros o depredadores. Hay también varias especies parásitas. A su vez, los crustáceos son alimento de otros muchos animales, incluido el ser humano, y son ricos en proteínas.


V. Clasificación científica

Aunque según los autores se pueden encontrar distintas clasificaciones de los Crustáceos, la que se ofrece a continuación está ampliamente aceptada. El subfilo Crustáceos (Crustacea) incluye 5 clases. La clase Remipedios (Remipedia) está formada por unas 10 especies de crustáceos primitivos y de pequeño tamaño. En la cabeza tienen 2 pares de antenas birrámeas; el resto del cuerpo está formado por numerosos segmentos provistos, cada uno de ellos, de un par de apéndices birrámeos. Viven en cuevas relacionadas con el mar. La clase Cefalocáridos (Cephalocarida) contiene unas pocas formas pequeñas, escasas y primitivas. La clase Branquiópodos (Branchiopoda) está formada por animales por lo general pequeños que se alimentan de materia en suspensión en agua dulce; una excepción es la Artemia, que vive en lagos y estanques de agua salada. La clase Branquiópodos consta de cuatro órdenes con representantes vivos: Anostráceos (Anostraca), Notostráceos (Notostraca), Concostráceos (Conchostraca) y Cladóceros (Cladocera). La clase Maxilópodos (Maxillopoda) contiene seis subclases. Los miembros de la subclase Ostrácodos (Ostracoda) tienen el cuerpo protegido por un caparazón de dos valvas, como la concha de un mejillón. La subclase Copépodos (Copepoda) está formada por pequeños animales de estructura simplificada que abundan tanto en el agua de mar como en el agua dulce; muchos copépodos son parásitos. La subclase Branquiuros (Branchiura) está compuesta por ectoparásitos de peces marinos y de agua dulce. La subclase marina Cirrípedos (Cirripedia) está formada por los percebes y unos pocos animales emparentados; algunos son parásitos, pero la mayoría atrapan el alimento con sus extremidades. En su fase adulta son sésiles (inmóviles) y están altamente modificados. La subclase Mistacocáridos (Mystacocarida) está formada por animales microscópicos que carecen de caparazón y que viven en el agua que queda entre la arena de las playas. La subclase Tantulocáridos (Tantulocarida) está formada por crustáceos diminutos, parecidos a los copépodos, que son ectoparásitos. En algunas clasificaciones estas 6 subclases de la clase Maxilópodos adquieren la categoría de clase.

Los crustáceos superiores restantes forman la clase Malacostraca, con dos subclases: Filocáridos (Phyllocarida) y Eumalacostráceos (Eumalacostraca). Todos sus miembros tienen ocho segmentos torácicos y seis o siete abdominales. La subclase Eumalacostráceos tiene cuatro superórdenes: Sincáridos, Hoplocáridos, Peracáridos y Eucáridos. El superorden Hoplocáridos (Hoplocaridea) está formado por las quisquillas mantis, animales depredadores y a menudo grandes. El superorden Peracáridos (Peracarida) está formado por crustáceos malacostráceos, en general de tamaño moderado, que acarrean los huevos en una bolsa formada por proyecciones de las patas. Dos órdenes del superorden Peracáridos son abundantes y diversos: el orden Isópodos (Isopoda), formado por las cochinillas y especies afines y el orden Anfípodos (Amphipoda), que incluye las pulgas de mar.

El superorden Eucáridos (Eucarida) se divide en dos órdenes. El orden Eufausiáceos (Euphausiacea) está formado por animales similares a las quisquillas o camarones, que abundan en el mar y forman el krill, del que se alimentan muchas ballenas. El orden Decápodos (Decapoda) ('diez patas') es el más conocido; su nombre hace referencia a los cinco pares de patas torácicas que tienen sus especies; el caparazón de estos animales está fusionado a los segmentos torácicos formando una cámara protectora para las branquias. En lo que se refiere a la clasificación científica, los términos camarón, langosta y cangrejo de río no hacen referencia a grupos específicos de decápodos.

 

 

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